Vivir alude a lo que no nos concierne. Es de otros la trama fiable: lo nuestro es ardid, tentativa, muelle que no disipa la elocuencia del objeto al que obstinadamente encomienda su naturaleza disuasoria. No nos incumbe prácticamente casi nada: lo efímero tal vez, lo que espontáneamente acaece: el ruido de la lluvia cuando ha dejado de llover, la luz ocupada en desbaratar la sombra, las horas concedidas para volver al lugar desde donde partimos. Ese tiempo en el que uno disfruta con lo que no comprende es el único que merece ser salvado.
20.1.21
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una canción
Hago a pie el camino que va de mi casa hasta el colegio en donde trabajo. Apenas me ocupa cinco minutos, diez si voy sin prisa, lo cual su...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Cuando pienso en Petrarca. no es cosa que suceda con frecuencia, pienso en Garcilaso de la Vega, en el verso endecasílabo, en los cancioner...
No hay comentarios:
Publicar un comentario