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30.3.11

El ministerio de la belleza



Bendigan los astros al numen, concedan la gracia infinita y el agradecimiento eterno a quienes comprenden que lo único que merece la pena en este mundo no es el amor ni la paz en el mundo. Es la belleza la que hace que el mundo gire y el universo respire por todos sus agujeros. Siento contradecir al gran Dante, pero no eso es lo que hace que la maquinaria ruede. El amor, la paz en el mundo y los altares de los dioses en sus templos dependen de la belleza. Es la belleza la que escribe la trama, la que pulsa las cuerdas invisibles con las que el corazón bombea la sangre que mueve los cuerpos. Esa es la única religión. En ese credo habito. Por esa belleza el sol sale a diario y la luna en la calle Bourbon, en New Orleans,  y en la mía, Mediabarba, en Lucena, se llena de sombras y de peregrinos perros.
Anoche escuché a Sting cantar por Armstrong una de esas canciones absolutamente impecables en las que uno querría desaparecer. Comprendí de cuajo los misterios del cosmos, accedí a un bienestar completo en nada parecido a ningún otroy acabé por razonar los motivos del que cree en un dios, en el más allá, en la transverberación de las almas y en la salvación del espíritu. Sí, un feligrés blasfemo, sin dios, sin más allá, sin alma que reverberar, pero untado con la misma brea, extremedamente a gusto conmigo mismo, en paz y en libertad, a salvo del mal y a cubierto del tedio. Creo que es peor aburrirse que pecar. Soy el feligrés absoluto de mis vicios, el inquilino total de mi causa.

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29.3.11

La última canción del mundo



Hay pocas canciones que me llenen más que ésta. Hace más tiempo del que quiero recordar escuché a un amago de amigo, es un decir, lamentar la escasa calidad de los divos del rock en lo que es voz, en la calidad del instrumento natural con el que se expresaban. Creo que no hay nadie que cante como Joe Cocker. Y posiblemente, a pesar de la cantidad de clones que la industria oferta para cubrir la baja de los antiguos en los hits parades, no haya nunca otro. Nadie va a cantar You are so beautiful como si se fuese a morir en la última línea. Está bien, ahora que lo pienso, hacer algo como si fuese lo último que se vaya a hacer. Está bien, concluyo, hacer algo como si uno no tuviese otra cosa que hacer en este bendito mundo. Joe Cocker canta You are so beautiful como si fuese la única canción del mundo. Como si ya se acabase el tiempo. Como si no hubiera más allá.

27.3.11

Tell the waitress I'll come back...



Ali dances and the audience applauds
Though he's beathed in sweat he hasn't lost his style
Ali don't you go downtown
You gave away another round for free
Me, I'm just another face at Zanzibar
But the waitress always serves a secret smile
She's waiting out in Shantytown
She's gonna pull the curtains down for me, for me
CHORUS
I've got the old man's car,
I've got a jazz guitar
I've got a tab at Zanzibar
Tonight that's where I'll be
Rose, he knows he's such a credit to the game
But the Yankees grab the headlines every time
Melodrama's so much fun
In black and white for everyone to see
Me, I'm trying just to get to second base
And I'd steal it if she only gave the sign
She's gonna give the go ahead
The inning isn't over yet for me
CHORUS
Tell the waitress I'll come back to Zanzibar
I'll be hiding inthe darkness with my beer.
She's waiting out in Shantytown
She's gonna pull the curtaains down for me, for me
CHORUS

Todas las mariposas

  Nabokov buscaba mariposas cuando no escribía. No hay nada en su literatura que haga pensar en mariposas. Nada cuando las cazaba que filtra...