10.1.21

Dibucedario 2021 / 10 / Jilguero


 

Jilguero carece de formación musical, lo cual no le ha impedido dedicar su entera existencia a cantar. Facultado para ese desempeño, ha afinado su instrumento al punto de conseguir notas de una solvencia técnica asombrosa. Hay trinos suyos que tienen la elocuencia lírica de un divo de la ópera cuando acomete un aria de Verdi. El delicado tintineo de su canto conmueve por su deliciosa melodía. Hace Jilguero gorjeos hermosísimos que no siempre tienen al público adecuado: pasan desapercibidos, se arriman sin concierto a otros sonidos circundantes y acaban desoídos, convertidos en un rumor inaceptablemente chirriante. En un tiempo, Jilguero se probó en la declamación de la alta poesía de género bucólico y era pieza común, si se afinaba la atención, escuchar sus versos, ora de arte mayor, ora de arte menor, según el motivo del poema. Cuando la poesía le hartó, pues es de ir aquí para allá sin tener que dar cuentas a nadie, Jilguero se atrevió con la canción protesta y hasta unos jilgueros adolescentes reclamaron su adhesión a una iniciativa subversiva a la que él opuso amable resistencia. Con el tiempo, ya en una edad talludita, encontró la gloria de su arte en el rock pesado, pero no tenía la vocalización ruda requerida para esa disciplina, por lo que se sentía deprimido. Sus compañeros de canto, por animarle, le conminaban a que regresase al canto limpio de su especie, que no buscase la fama y se contentase con trinar para cortejar a las féminas o para agradecer la irrupción del sol cuando se esconde la luna, pero no hay quien le gane en testarudez y siguió en sus trece. Quiero ser un jilguero heavy, sentenció una tarde de lluvia a unos amigos de toda la vida que atacaban lo que parecía un bolero. Ahora busca banda. Quiere hacer un tour modesto por la zona y sacar una maqueta. Se empieza por algo. 

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