Está todo limpio y una esperanza adorna la estancia. El vaso de leche está vacío y le han dado unos mordiscos a un polvorón. Al abrir las ventanas, el cielo ofrece un fulgor brevísimo. Lo he visto. Es un regalo ese fulgor.
6.1.21
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una página de un diario
Días de asueto sencillo . La ocupación en las faenas de costumbre es mala, a la larga. Se complace uno tanto en la molicie que teme no sabe...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Yo tardo en descubrir los engaños. Soy de los que no los percibe hasta que están encima. Soy confiado hasta extremos preocupantes. Creo por...
No hay comentarios:
Publicar un comentario