Cosas felizmente ruidosas a las que aplicamos el esmero del que no siempre se dispone y cosas de blando transcurso que apenas requieren un desempeño. En esa diatriba el día. Darse sin interrupción o menguar las ganas. Precaverse ante lo adverso o no sentirse aludido. Amarrarse o flotar. Una tibia ocupación la de fijar un vértice y afinar el paso. Se deshace el camino si se anda: su mapa de pasos antiguos lo emborronan, su vocación de fuga lo entenebrece. Sólo luz en tregua. La certeza diminuta de haber comenzado algo.
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