Se escribe para pagar deudas. Hay una voluntad en el oficio de escribir en la que entreveo un pago, una especie de rendición, un dejar escrito lo que probablemente se acabe perdiendo. Por si la memoria malogra ese pequeño prodigio narrativo. La memoria es un libro que, de tan abierto, el viento vuela sus páginas.
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Confianza
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