Una orquesta es una catedral del aire, un ejercicio de juegos florales en el pecho de un alucinado, una sinfonía de pétalos o de metales pesados o de sutiles emanaciones de alguna divinidad súbitamente incorporada al pentagrama. Una masa orquestal llevada a su pico acústico es el latido de un corazón infinito.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Breviario de vidas excéntricas/ 9 / Azucena Novaferro
Perdí el virgo con un capitán del Tercio de Flandes en un descuido cuando iba a la fuente de mi pueblo a llenar un cántaro de agua. Era a...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Hay vida después de las novelas históricas, aunque las estanterías estén secuestradas por dinastías y pasillos secretos, por cetros perdidos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario