Cuando muere un poeta el mundo se entenebrece de cuajo, pero es fácil avivar la luz si se le lee. Eso hubiese querido Margarit. Ser leído. Que cunda la poesía. Que no se olvide al poeta. Ninguno muere si está en nuestra memoria.
A la mecánica celeste no la comisiona de halagos la razón, no la asiste el gozo de la ciencia, no la alumbra de júbilos el improbable dios...
No hay comentarios:
Publicar un comentario