Hablar de uno mismo como si no se conociese.
Mejor desfallecer cuántas más veces con vehemencia y vocación que fallecer una solitaria vez sin aviso ni arreglo.
Al diablo no se le tutea, no se le ofrece posada, asiento en la casa, ni siquiera entra en lo prudente que intimemos con él, nombrándolo, ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario