Bellísima pastora, en un día limpio surgió de improviso la palabra, no se tiene registro de cuál fue, ni tampoco con las palabras con las que se afincó en la primera frase del mundo, no hay constancia, podría ser vi pétalos por la bóveda del cielo o tienes la espalda arrasada por el viento o la anchurosa línea del mar me llama con voz de crisálida o catorce mujeres de Salt Lake City escriben en un jardín al alba o pudor vértigo gragea uno o falta mucho para que trébol, pero también sangre o dolor o felicidad azul tres catorce. Las palabras concurren con antojadiza alharaca y no tienen pudor ni memoria. A veces no se entienden. Unas se arriman a otras por estrictas razones magnéticas o tan sólo prevalecen las más inverosímiles. Tú persevera en ellas, concédeles el corazón del que todavía no sabes nada, la verdad tan frágil, el dolor sin que te rompa
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La dulce herida
A Alfonso Brezmes, con mi abrazo. Qué será lo sublime, cómo podremos aspirar a lo eterno. Hemos levantado un cielo de prodigios, una catedra...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Cuando pienso en Petrarca. no es cosa que suceda con frecuencia, pienso en Garcilaso de la Vega, en el verso endecasílabo, en los cancioner...
No hay comentarios:
Publicar un comentario