12.12.23

Un zapato invisible


Volver a casa despacio, demorarse en los escaparates de zapatos, pero no nos interesan los zapatos, sólo atisbamos el color, la horma, el brillo, pero no el zapato, casi nunca el zapato, que no está, que nunca ha estado a fuerza de ver únicamente el color, la horma, el brillo. Así ese zapato invisible del escaparate nos escolta a casa, pero la casa no está, permanece la puerta, el armario para el abrigo en el hall, un pasillo que se antoja siempre excesivo a cuyo fatigado término no es posible encontrar ninguna habitación, pero allí están los libros, los discos, el confort previsto, el refugio conocido, los objetos con los que se cuenta para escalar la dura cumbre de los días, la oscura casa de la noche. 

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