A lo que sé que me lastima, me desacostumbro rápido, hago acopio de voluntad, cuento con la más férrea disciplina, manejo con encomiable empeño la ausencia del vicio al que haya dado puerta, hasta me creo lo irrelevante que fue cuando tanto gozo creí que me daba, pero basta un momento de debilidad, uno de esos en los que estás con la guardia baja, si es que alguna vez tuvo altura, para que el vicio reprendido, esa costumbre tan amada susurre sus encantos, me recuerde lo bien que me hacía sentir y entonces, sin que intermedie tampoco esfuerzo alguno, caer en sus brazos, sentir que me abraza, apreciar su afán por consolarme y yo, nuevamente iluminado por su afecto, duplicar mi desempeño en la restitución de sus primores. El hecho de que estas circunstancias (unas disuasorias; otras, igual de sublimes, reincidentes) acaezcan con asombrosa frecuencia no dice de mí nada que no sepa. A estas alturas uno se consiente ciertas licencias espirituales. Así, en esa indulgencia voluble, trasiego con mi singularidad. Mía es, al cabo. Cultivaré alguna disciplina de ámbito estético. Haré de mí la obra aplazada, seguiré buscando quererme y dar a quienes tengo cerca lo mejor que en la travesía halle. Son éstos buenos días para procurarme ese empeño. Feliz navidad a todos.
22.12.23
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Breviario de vidas excéntricas /41 / Petra Lafargue
Aquejada de terribles jaquecas, retirado el menstruo, dolida por un desengaño amoroso, a Petra Lafargue un facultativo de reconocidas incli...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Hay vida después de las novelas históricas, aunque las estanterías estén secuestradas por dinastías y pasillos secretos, por cetros perdidos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario