Florece el ciruelo, canta el ruiseñor, yo estoy solo. A la ventana acude la mariposa para que no olvide que los dos estamos vivos. Entre la niebla, sin que yo lo sepa, la vaca muge. El hijo ha comprado una escoba: es día de difuntos. Avisa el niño al gorrión de que se acerca el caballo: huyen los tres. Donde hay savia y la flor gime de placer, habrá gusanos rondando. Hablé con la tarde de otoño sobre la orfandad del aire. Está ya el año por acabar. Oculto las canas a mi padre. Al perro viejo se le ocurre pensar en el canto de los lombrices bajo tierra.Yo dormía mientras las estaciones cursaban su vuelo. Una mosca se posa en el arroz. Está bien el mundo. Vivo junto a un puchero roto. Me tiene sólo a mí.Caracol, avispa, pulga, ¿no admiráis el aire de la mañana. La mosca es la criatura más osada. Se posa en el brazo del rey. La rana mira la luna al trepar la montaña: croa de estupor.
20.4.22
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Breviario de vidas excéntricas/ 9 / Azucena Novaferro
Perdí el virgo con un capitán del Tercio de Flandes en un descuido cuando iba a la fuente de mi pueblo a llenar un cántaro de agua. Era a...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Hay vida después de las novelas históricas, aunque las estanterías estén secuestradas por dinastías y pasillos secretos, por cetros perdidos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario