20.4.22

110/365 Kobayashi Issa




Florece el ciruelo, canta el ruiseñor, yo estoy solo. A la ventana acude la mariposa para que no olvide que los dos estamos vivos. Entre la niebla, sin que yo lo sepa, la vaca muge. El hijo ha comprado una escoba: es día de difuntos. Avisa el niño al gorrión de que se acerca el caballo: huyen los tres. Donde hay savia y la flor gime de placer, habrá gusanos rondando. Hablé con la tarde de otoño sobre la orfandad del aire. Está ya el año por acabar. Oculto las canas a mi padre. Al perro viejo se le ocurre pensar en el canto de los lombrices bajo tierra.Yo dormía mientras las estaciones cursaban su vuelo. Una mosca se posa en el arroz. Está bien el mundo. Vivo junto a un puchero roto. Me tiene sólo a mí.Caracol, avispa, pulga, ¿no admiráis el aire de la mañana. La mosca es la criatura más osada. Se posa en el brazo del rey. La rana mira la luna al trepar la montaña: croa de estupor.


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