Vivimos en el capricho de lo imprevisible, en el azar puro. A veces malvivimos. Es curioso que no esté prestigiado por el uso el bienvivir, que se le dé poco apresto, aunque el diccionario recoja la entrada y todavía no esté entre las palabras moribundas. Las que denotan algo negativo se imponen a las que traen algún tipo de bondad. Dejadme que hoy me incline yo por no hacer alharacas de nada. El lenguaje es pesimista. Crece sin dejarse acariciar, malvive, no se deja curar, ni admite bonanza.
14.1.25
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