En la condición de la nieve está el mismo aliento del aire. En su fría residencia, la llama que lo anula. También nosotros somos de nieve. Un fuego lento o un frío viento nos aquieta y adormece hasta que la luz palidece y el alma se difumina.
En la condición de la nieve está el mismo aliento del aire. En su fría residencia, la llama que lo anula. También nosotros somos de nieve. Un fuego lento o un frío viento nos aquieta y adormece hasta que la luz palidece y el alma se difumina.
Da miedo pensar que se acaba uno muriendo sin haber sido el coronel Kurtz en el Mekong, Paul enjabonando a Jeanne en un apartamento sin mu...
No hay comentarios:
Publicar un comentario