Afuera está el vértigo y está la fiebre, están sin otro propósito que medrar. Lo hacen con empeño. Se izan, avanzan, ganan peso. Afuera el frío y la duda, su ejército furioso, su aliento sin cobijo, pero dentro no hay quebranto, se obstina el alma en guarecerse de la adversidad, en aplazar su asedio, en censurar su desacato. Adentro persiste el asombro. Adentro la nieve sucia, su barro sin adjetivos. Un río de ceniza, la vida. Un viaje secreto. El fuego entonces como única patria.
18.10.23
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Alambique de ala rota
Fotografía: Guillaume Lavrut Uno tiene una idea de lo que es tumbarse al sol, dar gracias al sol, saber qué es el sol, saber qué...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Cuando pienso en Petrarca. no es cosa que suceda con frecuencia, pienso en Garcilaso de la Vega, en el verso endecasílabo, en los cancioner...
No hay comentarios:
Publicar un comentario