22.6.21

Dietario 138

 La realidad existe porque creemos en ella. La fe es el aliento que mueve su maquinaria hermosa e impredecible, la que percibimos y la que no. Fe en que llueva con fiereza y en que luzca primorosamente el sol. Fe en la niebla y en el frío. En el dolor y en la ausencia de quebranto. En el indefenso llanto y en la festiva risa. Hay que creer en los paisajes y en las palabras. En los gestos. En la dulzura de la vigilia y en su repetida aspereza. Creer en lo limpio de la mirada y en lo áspero de la memoria. En el olvido. Cosa de fe. De creer.

1 comentario:

Luz dijo...

Qué fuerza has puesto en todo lo que has dicho o al menos lo percibo, tanta que dan ganas de no dudar de la fe, de que la naturaleza entera sufre pero sigue. No se detiene y mientras tanto todo puede ser belleza y asombro constante.

Curiosidad

  Quien escucha es de sí lo que oye. Su mal percibe, su daño sin deseo adquiere. Lope de Vega lo declara cuando dice que el gallo, al escarb...