9.6.21

Dietario 131

 Eran con triste frecuencia sábados de llover mucho y pillarte en la calle, pero había remedios inmediatos: bares o librerías en los que guarecerse y dejar que amainase el chaparrón sin que se te apremiara por acabarte el café o se te urgiera a decidir qué libro comprar. Las más de las veces era un sencillo café, no daba el bolsillo para más, ytampoco había con qué pagar el libro (nunca era uno) que me había elegido. Tenía la sensación de que eran ellos los que te buscaban: había una recurrente sensación de que te esperaban y eras tú el lector elegido, no sabría explicar cómo, ni tal vez convendría. Cuando el sábado pasado amaneció encapotado y el cielo rompió en lluvia, mi memoria regresó (tal es su azaroso oficio) a la librería de viejo donde un señor de pelo blanco y piernas cruzadas (lo recuerdo así) permanecía invariablemente sentado, quieto, ocupado en un periódico, lo cual era del todo absurdo, habida cuenta de la lectura allí ofrecida, de la que tendría absoluto dominio. En un par de altavoces pequeños de madera (soy capaz de recordar la marca: Vieta) en una balda muy alta sonaba clásica: masas orquestales atronadoras, voces de timbre heroico o pianos de una dulzura casi narcótica. La misma que la del por fuerza improvisado bar al que encomendabas la restitución del ánimo o la oferta barata de un rincón en el que pensar o no hacerlo en absoluto. El estado de placidez idílico consistía en disponer de dinero suficiente para adquirir un libro y abrirlo con morosa delectación en una mesa apartada en ese bar. Y que cayese sin objeción mía el mismo cielo si así terciara. Aún hoy me procuro bares y librerías y procedo con idéntico ardor adolescente. Me eligen ambos, como los libros: tiran de mí, prescinden a veces de mi escasa (por circunstancias) reticencia, Son tiempos que hacen que la memoria (la de la lluvia, la de los libros, la de los bares) aflore. Lo hace con ternura infinita. La acojo con emocionado arrojo. 

1 comentario:

eli mendez dijo...

He aqui una lectora super identificada con el texto jajajaj
Me encanto eso de "eran ellos los que te buscaban"...y siiii totalmente!
Un escrito precioso!
Gran dia para vos.

275/365 Truman Capote

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