11.3.24

Propósito


Ser desocupadamente el claro vigía 

que registra el rumor leve de las cosas 

más pequeñas y no percibe la dura 

comisión de las más terribles, 

tan sólo saber oír a la hormiga 

arrastrar una hoja y no sentir la tormenta 

cuando arriba con escándalo arrecia. 

Así trasegar con lo oscuro hasta que lo oscuro 

prende su entero paisaje en el avisado ojo. 

Así vivir con la inacabable inminencia del milagro 

antiguo de la sangre desbocada en el cuerpo

y la urgencia del amor en el alma. 

No hay comentarios:

Una brizna de luz

Hay noches en las que oigo ladrar a los perros. Me persiguen desde hace unos días los ladridos. Los más viejos ladran hacia adentro. Lo escr...