No he dejado de escuchar estas canciones. Van del 1978 a 1981. Puedo reconocerme en ellas, todavía me emocionan, no dejarán de punzar la parte de mí que su ausencia habría borrado. La música es lo contrario al olvido. Puedes creer haber perdido una melodía pero cuando suena, sin que una voluntad la haga emerger, el tiempo se comba, se iza, se encoge, ocupa lo más pequeño y lo más grande, da de sí lo que ni las disciplinas científicas razonan y embuten en teorías y en formulaciones. No hay con qué reemplazar esa súbita elasticidad con la que el tiempo se desentiende de la dirección a la que severamente se dirige y se resuelve caprichosamente tornadizo, flecha que avanza hacia sí misma.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Breviario de vidas excéntricas / 8 / Cosme Simancas
Lo más fácil es juntar diez o doce palabras y esperar unas horas a ver qué pasa. Hay palabras feroces que se bajan de renglón y acaban a p...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Hay vida después de las novelas históricas, aunque las estanterías estén secuestradas por dinastías y pasillos secretos, por cetros perdidos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario