Cree el aire ocupar la extensión de los cuerpos, madurar entre el asiento del verde en los árboles y la fuga del azul en el cielo. El aire festeja un entusiasmo de olores mientras la luz lo corteja. El día duda en si abrir o cerrarse. Se desordena la mirada, clausura la costumbre de la luz y la del aire. La noche irrumpió con su lentitud de veneno. La mañana con su promesa de limpieza. Es lunes. Gris todavía, con la pereza a cuestas de la noche, pero romperá la prevista claridad.
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