18.6.25
Milnos y Elías
He tardado un mes mal contado en meterme entre ojo y espalda esta cosa apabullante como pocas he leído. Es ese ánimo totalizante el que uno querría para sus desempeños creativos: hacer un mapa del mundo que tuviese el mismo tamaño que el mismo mundo. Aquí está el hombre izado al más noble risco. Canneti estuvo antes. Lo veía todo, menos a sí mismo. Suele pasar. Escribimos para desentendemos de nuestra mediocre existencia. Escribimos para ocuparnos de la ajena. La Milnos, influencia de mi buen amigo Clares, fue la manera en que esta tarde festejé las últimas páginas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Velocidad y fatiga, ruido y tristeza
Lo contrario al arte es el ruido. Al ruido se le concede lo que no alcanza a veces el silencio. El mundo funciona porque el ruido lo empuj...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Tinto Brass , en cierto modo, es un viejo verde con una cámara: uno del tipo que cambia los Anales de Tácito o las Obras Completas de Giaco...

No hay comentarios:
Publicar un comentario