Que la casa sería enorme para los dos lo supimos antes de entrar y verla en detalle. El agente inmobiliario se prodigó en atenciones, pero sobraron todas. Esa limpia sensación de confort y de clausura. Nos agradó la ampulosidad, aunque por razones distintas. La línea perfecta de trabajo. Ella tendría espacio para perderse. Yo, para buscarla.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Kodachrome
Las antiguas averías del alma no terminan nunca de irse. El invierno ofrece rigores únicos, pero tampoco tengo en el pecho ese dolor con...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Yo tardo en descubrir los engaños. Soy de los que no los percibe hasta que están encima. Soy confiado hasta extremos preocupantes. Creo por...
No hay comentarios:
Publicar un comentario