El asesino, al sentir que había bordado el crimen perfecto, lo colgó en su Facebook. Un texto corto. Por no envanecerse en demasía, no aportó detalles innecesarios. El lugar, el perjudicado, el móvil. Le pudo la vanidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Breviario de vidas excéntricas / 8 / Cosme Simancas
Lo más fácil es juntar diez o doce palabras y esperar unas horas a ver qué pasa. Hay palabras feroces que se bajan de renglón y acaban a p...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Hay vida después de las novelas históricas, aunque las estanterías estén secuestradas por dinastías y pasillos secretos, por cetros perdidos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario