Ebrio de honduras,
tal que un dios
abismado en su vértigo,
he visto la luz, la luz
precipitándose en el tiempo,
como anhelaba el poeta;
la luz que inunda
la propiedad de la sombra, la luz
bajo el único ojo posible,
que la retiene y sublima.
El tumor cerebral que le diagnosticaron a Anthony Burgess le daba un año de vida. Quizá algo más. La cosa es que el vaticinado óbito se de...
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