Pienso en rosas. Nubes tangibles de rosas. Ríos de formidables rosas. Espléndidas. Fragantes. Rosas como palabras abandonadas únicamente a sus sílabas, sin atender al cauce limpio que secretamente las navega. Quizá el tiempo, el inmarcesible, congregue rosas, rosas perfectas o herrumbradas rosas, que oscuramente finjan ser días y habiten la breve estancia del verbo
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Pereza
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