13.11.21

Frío


Adoro el frío victoriano. Su planta alta de anaqueles invadidos de tragedias griegas y de retórica frívola. Su fuego degollando el aire. Su whisky de malta historiado en la mano izquierda mientras la derecha acaricia el pelo dócil de un Yorkshire terrier y una soprano se desgañita con Dido y Aeneas. Afuera la vida es un enigma insoportable y yo desmadejo alejandrinos mientras la filarmónica de Berlin ataca el cuarto movimiento de la sinfonía número cinco en do sostenido de Gustav Mahler. El frío es lírico y lúbrico.

***

La flema la pule una buena mesa camilla, unos cuentos victorianos de fantasmas, whisky escocés y un par de buenos troncos en la chimenea.

No hay comentarios:

231/365 Steve McQueen

  El polvo de amianto de los motores de los aviones que tuvo que lustrar durante el servicio militar le provocaron un cáncer de pulmón y mur...