El árbol ya no era el árbol bajo el que se besaron hacía cincuenta años esa misma noche, pero permanecía erguido y había un corazón raspado en el tronco en el que no estaban sus iniciales.
Dejó escrito Sánchez Ferlosio que a quien se erige en plaza su monumento ecuestre tiene muchas más posibilidades de que le hagan otro que ...
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