Hacer de vivir un secreto sencillo y puro y morir muy tarde sin misterios ni hondura con toda la evidencia del amor varada en la voz como un canto que aspira a ser himno.
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Al alma la astilla el tiempo o su eco inasible de marcas muy dulces.
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Qué nombre convendrá al olvido, qué poderoso Leteo coserá tu boca a la mía.
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Y si dentro de poco llegara la hora feliz de fugarnos, bastará un apero sencillo.
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Qué galope se oye: silbo de poeta recién enamorado.
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