17.4.21

Dietario 98


Hay mentiras que, repetidas, convencen al que las dice y se convierten en verdades que no se refutan. Hay mentiras de una belleza dulcísima. Algunas, las de más contenido fuste, ni siquiera incitan a que nadie las rebatan. Toman vuelo y adquieren la relevancia que ciertas verdades no adquieren nunca. Mentiras que obran su ladino trabajo de desgaste en quien las escucha, pero que fascinan mientras se pronuncian. Cuando la verdad acude siempre es tarde. Hay verdades que se desean a medias. Como si no quisiéramos saber más de la cuenta. Como si importara la impresión que nos dejan las cosas y no la veracidad de las mismas. Como si todo fuese literatura y no vida. En ocasiones, la ficción ocupa la realidad y la somete a su criterio. Toda la literatura es una extensión formidable de estas afirmaciones.
*

No hay comentarios:

Una canción

  Hago a pie el camino que va de mi casa hasta el colegio en donde trabajo. Apenas me ocupa cinco minutos, diez si voy sin prisa, lo cual su...