Vastos y nocturnos,
fieros y secretos,
copulan invisibles jinetes
en el temblor del aire
y la luz fluye
desde la respiración primera,
leve pulso, signo animal,
único testigo fiable del tiempo.
Da miedo pensar que se acaba uno muriendo sin haber sido el coronel Kurtz en el Mekong, Paul enjabonando a Jeanne en un apartamento sin mu...
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