18.8.20
La deriva
Hay desolaciones admirables, tristezas ejemplares, descensos muy loables al vacío puro, de donde apenas se sale. La literatura, en ocasiones, se abastece de todo eso, de la desolación, de la tristeza y de todos los descensos posibles al vacío, sea puro o sea bastardo. Todo para que el lector invisible caiga al mismo vacío, arrastrado maliciosamente. O quizá para que no caiga. La literatura tendrá ese propósito. Pero también el edén, la posibilidad de que la salvación exista. Veneno y antídoto. Hacer que no caigamos irremediablemente. Mantenernos a flote. Evitar la deriva.
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2 comentarios:
totalmente de acuerdo, es mágica!
Gracias, Eli, por todos tus comentarios.
La literatura es una bendición. Por dura que sea a veces. Como la vida.
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