Se ama el jazz por lo que no cuenta, por la periferia de su melodía, por su incertidumbre, por su atrevimiento, por su voluntad de no agotarse por mucha atención que se le preste, por su equilibrio entre locura y razón, por su impureza. A la vida se la ama por las mismas razones.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Jazz / 16 / Sillas de jazz
Hay sillas de velatorios y de cine de verano. De iglesia muy pobre y de fiesta de barrio. Sillas de festejados directores de cine y de pap...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
El Circo del Sol es adictivo. Hoy al salir del Grand Chapiteau he pronunciado esa frase. La repito mientras escribo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario