18.8.26

Tamariz, in memoriam


 Juan Tamariz sabía todos los trucos, conocía el mecanismo del asombro y de la risa, hizo que la lógica se rindiera ante su ingenio y creó una legión de incondicionales que lo tenían como a una especie de dios caprichoso y rudimentario, inmensamente feliz de conocerse y de hacer que nosotros, por su magia, nos sintiéramos vivos, arrimados a esa cosa indecible que se llama arte. Fue un artista grande entre los más grandes. Descanse en paz.

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Los días precisan su obediencia. El acatamiento de su discurso. La anuencia de su herida.