Las antiguas averías del alma no terminan nunca de irse. El invierno ofrece rigores únicos, pero tampoco tengo en el pecho ese dolor con el que el frío me azuza continuamente sus perros.
Ubrique, noviembre de 1992
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Hay intrigas mínimas sobre las que se construyen novelas enteras, días sin fuste que preludian epopeyas. Así que tenemos a un hombre que g...
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