11.8.26

Cartas


 Mi amigo Antonio guarda las cartas que le fui enviando en una época en la que enviar cartas era como pasear o entrar en un bar y perderse en la barra. Me las imprimió todas en un cumpleaños. Hizo un libro de pasta dura que conservo como quien tiene un altar y reza a diario. Oro en paño, mi memoria preservada, aunque advierto cierto exceso que, visto el decurso posterior de los años, no sé cómo entender. Fueron escritos (calculo) a final de los ochenta y algunos años de los primeros noventa. 

No hay comentarios:

De qué escribir II

 Leo en cualquier parte. Nada malogra mi afán lector. Soy capaz de abstraerme, de retirar cualquier distracción o incluso de incorporarlas a...