9.6.20
El asombro
El asombro hay que confiárselo a alguien. Ese andamiaje prodigioso de causas y azares no puede uno soportarlo solo. Es necesario un colaborador. Alguien que lo custodie mientras nos extraviamos en los nocturnos de Chopin o cuando entramos en un cuerpo y besamos el códice exacto del mundo. Esa custodia exquisita es la literatura.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una deliberación
A J.G. de B. en su noche triste de 1959 Uno se pregunta por el hombre y no encuentra una respuesta. Lo imagina en sus refugios, cubriéndos...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Hay vida después de las novelas históricas, aunque las estanterías estén secuestradas por dinastías y pasillos secretos, por cetros perdidos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario