Nada relevante, pero hoy el Espejo cumple 1.000 entradas. Lo decía Rilke: "Todo a lo que me entrego se hace rico y a mí me deja pobre". Este cronista de sus vicios ni siquiera maneja la certeza de que esta recopilación de desvelos consienta alguna riqueza. La casa está, no obstante, abierta. Vamos, como Sherezade, al cuento mil y uno.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Velocidad y fatiga, ruido y tristeza
Lo contrario al arte es el ruido. Al ruido se le concede lo que no alcanza a veces el silencio. El mundo funciona porque el ruido lo empuj...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Tinto Brass , en cierto modo, es un viejo verde con una cámara: uno del tipo que cambia los Anales de Tácito o las Obras Completas de Giaco...
4 comentarios:
DEsde Lucena, saludos, amigo, que vaya todo bien y que tengas mil más por lo menos, por lo menos... Un lector
Lector lucentino, agradecido por la visita y por los ánimos. SEguro que nos vemos. Un abrazo-.
Ánimo, Emilio, pues claro. 1000 desvelos no son nada. Benito Pérez Gáldós escribió los Episodios Nacionales que son muchas más, muchas más páginas. Hace falta tiempo, en todo caso, Emilio, si lo tienes, tira, que lectores siempre hay para lo que escribe el corazón. Enrhoabuena por los ratos prestados.
Rafael Marín
Mil, un número redondo. Sherezade estaría orgullosa, profe. Esther
Publicar un comentario