8.6.19
El mar
En su terquedad sin propósito,
la ola no festeja su urdimbre antigua,
no lamenta sus muertos
ni escucha la palabra de los poetas.
Somos una especie de ola
despojada también de propósito,
una flecha cuyo arco maneja otro.
Es ajena la noticia del aire,
oscura la naturaleza del disparo.
Hay un desvanecido asomo de certidumbre
a la que el alma se aferra y de la que se alimenta.
No busques más, no indagues, no sepas.
Eres la terca espuma de la ola,
los días son el naufragio previsible.
Cuentas, en el viaje, la rendición nunca prolija de los prodigios;
se afana tu voluntad en celebrar ese festín de milagros,
pero sucumbes, aceptas sin dolor la derrota;
desoyes la admonición del augur
y escuchas con pudor, con gratitud, con esperanza,
la música dulce del mar.
(Bulevar Gran Capitán, Córdoba, 08/05/2019)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Mingus Pre-Bird
La nostalgia es un territorio de riesgo al que uno puede entrar entero y salir demediado o irremisiblemente perdido o incluso, está compro...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Cuando pienso en Petrarca. no es cosa que suceda con frecuencia, pienso en Garcilaso de la Vega, en el verso endecasílabo, en los cancioner...
No hay comentarios:
Publicar un comentario