Hay quien prefiere hurgarse a hurtadillas la nariz a sabiendas de que alguien, intrigado, admonitorio, estará ocupando todos sus sentidos en el movimiento del dedo, en la disposición del cuerpo del que procede prospectivamente, con cautela al principio, pero más tarde envalentonado, explayándose con diligencia, manifestando el placer que le causa ese barrenamiento incivil, esa operación minuciosa. Tal vez esa costumbre ha sido transmitda de padre a hijo y está firmemente grabada en las hélices moleculares, con sus bases nitrogenadas, con su miniatura de misterio, con su ministerio del caos. Hay quien se maneja con rigor y entusiasmo en asuntos peregrinos. Lo mismo vale una estridencia de gatos encaramados a una tapia de corral que una balda en la que no falta ningún libro de Saramago. Azules rotos, fantasmas sin cuartel, flores que se desdicen, agujero sin nadie. El caso es incurrir en algún desacato a la prudencia o al recato. El hombre se acuartela en sus vicios, los acaricia, da de sí cuanto puede para que nada quede y el azul, el fantasma y el agujero manifiesten su biografía entera y el que mira sepa de la usura de las horas, de los poemas sin acabar, de la novia de mil novecientos ochenta y tres con tetas como campanas, de un ladrido perdido en un sueño del que apenas puede extraerse un pájaro o un ciudad venida a menos, llena de ancianas que pasean sin propósito, de rendiciones del tamaño de un pétalo en un poema del siglo trece. Escribir es desafiar siempre. Donde no hay nada, donde el silencio y el blanco debajo del silencio, una catedral de muertos ingeniándoselas para merecer la derecha del padre, el descanso eterno, la luz más sublime, la semilla más fiable. Un enjambre de pétalos obsequiado de lluvia en la comisura de un sueño. Hay quien pétalo, quién sueño. Preferir excederse en ese cielo sin volumen, tramar un boceto de algo que luego podría ocupar el limbo de una tentativa de sangre loca por la periferia de un corazón ensimismado.
5.9.26
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Un corazón ensimismado
Hay quien prefiere hurgarse a hurtadillas la nariz a sabiendas de que alguien, intrigado, admonitorio, estará ocupando todos sus sentidos ...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Yo tardo en descubrir los engaños. Soy de los que no los percibe hasta que están encima. Soy confiado hasta extremos preocupantes. Creo por...
No hay comentarios:
Publicar un comentario