... un desnudo que fuera como un río
(Oda a Walt Whitman, Federico García Lorca)
Cuando el mar recuerde
el nombre de todos sus ahogados
la tierra recitará
los de los muertos que no quiso.
Dirá el tuyo, se recreará en dar al aire
tu perfil de muerto infinito,
de alta torre que desobedece al cielo.
Tendrá la dureza del odio el tiempo
en el que el hombre festejará
su lento peso de cadáver,
su ciego libro de ceniza.
Nadie amará la lengua azul de las playas
ni el desnudo como un río
que lame la cintura del aire.
Serás hondo barro sin mármol,
gacela sin brújula, eco roto.
Tu voz de ala alegre
acunará la risa de los niños.
Te buscará la aurora
por los puentes del Hudson
o por un carmen en Granada.
Eva comerá hormigas
en un claustro de luna
y Adán fecundará para siempre
peces deslumbrados,
dulces inminencias de pétalo y sangre.
Ellos te reclamarán la palabra exacta,
la que los haga pecar más adrede,
con el rigor absoluto del deseo.
Vendrás otra vez y será
un festín de jinetes la noche.
Bajarás de nuevo a la ribera de los juncos.
Tendrás tu pan y tu lucero,
tu toro del East River para siempre,
Federico García Lorca,
tendrás un corazón de nuevo.
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