10.6.26

Jazz / 16 / Sillas de jazz

 




Hay sillas de velatorios y de cine de verano. De iglesia muy pobre y de fiesta de barrio. Sillas de festejados directores de cine y de papas en su bóveda de santos. Las hay huérfanas de memoria y ungidas de épica. Sillas historiadas, humildes, hechas a su desempeño o meramente decorativas. De las sillas se tiene la certidumbre del uso y hay quien las prestigia con la pompa de la orfebrería. Cuando descubrí la foto en una de esas búsquedas caóticas que uno realiza cuando enciende el ordenador sin un propósito fijo, escuchaba a Clifford Brown. Así que una de ellas es suya. Asignada. Como si de verdad estuviese a punto de tocar Cherokee con Max Roach, versión que rivaliza con la del propio Charlie Parker, padre de la venturosa criatura. La silla de Clifford Brown será una de las exhibidas en la fotografía. O tal vez sea propiedad de Thad Jones o de Dizzy Gillespie o de Roy Eldridge. El jazz fue música de big bands, todavía lo es, de sillas con talento. 


 

1 comentario:

Gus. dijo...

Hermoso blog pero no encuentro como seguirlo. Un abrazo.

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