26.3.25

Lo

 

 Por la gracia de la palabra, comido 

por la fiebre de lo inconsútil, 

de lo libre de fragmentarse, 

acudo a lo evanescente. 

Me congracio con lo etéreo, 

me sustancio en lo sublime, 

distingo entre lo mucho lo único 

y con arrobo novicio lo flipo. 

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