
Queda lejos Gotham City: se lo dije ayer a Emilio chico, que me pide las letras y la música, la épica de la emboscada en la trasera oscura de un chino apestoso en donde unos maleantes casi arrugan el traje fabuloso de nuestro héroe.
Al principio, después de cada bronca con Irene, Lucio Saavedra se refugiaba en Verdi o en Puccini. Se perdía desconsoladamente en las arias...
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