Somos mapas que los demás cruzan, libros que los demás leen. Hay que festejar ese caudal de zozobra y de calma. Hay que ejercer el oficio de cartógrafo del alma.
Al diablo no se le tutea, no se le ofrece posada, asiento en la casa, ni siquiera entra en lo prudente que intimemos con él, nombrándolo, ...
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