Somos mapas que los demás cruzan, libros que los demás leen. Hay que festejar ese caudal de zozobra y de calma. Hay que ejercer el oficio de cartógrafo del alma.
Lo más fácil es juntar diez o doce palabras y esperar unas horas a ver qué pasa. Hay palabras feroces que se bajan de renglón y acaban a p...
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