A la vida la manejan mil dolores pequeños. Se va uno haciendo a capear lo adverso o a intimar con lo que nos rebaja, con todo lo que hiere, Hay días a los que los salva una brizna de luz, un solo de Chet Baker, una línea en un poema de José Hierro. Días también que se escapan sin que haya nada que podamos considerar enteramente nuestro. Se me ocurre ahora que a todo le concedemos la importancia que no tiene. Incluso las cosas que trascienden, las que de verdad parece que están ahí para perdurar, acaban exhibiendo su flaqueza, esa debilidad que se aprecia a poco que se las mira con detalle. Hasta lo malo, lo que no parece que tenga nada beneficioso, nada que nos convenga o nos conforte, posee su lado positivo. Hoy (un día altamente tóxico por unas u otras razones, un día altamente inflamable) he comprendido (quizá lo he comprendido otra vez, porque era algo que ya sabía de alguna manera) que al final todo amaina, todo se acaba depurando. Lo que no he hecho es escribir. Sólo este rato, este rato pequeño. Hay que escribir a diario, hay que dejar constancia de las cosas, hay que contar lo que se ha visto o lo que se ha escuchado. Sólo así se entiende. Y en ocasiones ni aún así. También hay días crípticos, con inclinación a no tomarnos en serio. Días de Tom Waits en la barra del bar, esperando a que se le dispense otra cerveza. Mañana más y mañana mejor. Hoy, a ratos, ha sido todo muy duro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Las crines / 20 notas sobre la novela de Marc Colell
1 / Admiro el despropósito, lo concibo como algo de lo que la literatura, la misma vida, debiera impregnarse de cuando en cuando. Lejos de...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hay vida después de las novelas históricas, aunque las estanterías estén secuestradas por dinastías y pasillos secretos, por cetros perdidos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario