Hubert Schleichert, en Cómo discutir con un fundamentalista sin perder la razón (Siglo XXI, Madrid, 2.004) razona que es materia imposible argumentar con quien no se presta a los sagrados principios de la argumentación. ¿A quién le regalaríamos el libro? Pero qué iluso soy. Si niegan el diálogo, ¿qué decir de la lectura? Yo, sin mayor desgaste racional, he pensado esta noche en un par de excelentes candidatos. Y se adscriben a confesiones morales, religiosas y políticas de variada extracción. ¿Y el amable lector? ¿Dio en tan poco rato con los suyos?
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3 comentarios:
LA PREGUNTA DEBERIA SER SI UN FUNDAMENTALISTA SABE LEER, ESCUCHAR, HABLAR, MOVERSE, PENSAR... LUEGO TODO LO DEMÁS ES AÑADIDURA.
Un libro con semejante título es pura quimera. Si en algo se caracteriza un fundamentalista es en su modo obtuso de percibir la realidad.
En "Family Guy" le definen de un modo más concreto en el episodio en el que deciden vivir en Texas...
"Hablar es para terroristas y negros. Aquí preferimos ejecutar a la gente"
Pues eso...
Un fundamentalista no piensa como quienes no lo son. Todo lo adapta a su exceso. Debajo de ese exceso, de su barbarie, no hay nada útil, the lizard...
O también: ¿para qué discutir si lo podemos resolver a ostias?
Más argumentos para entristecer un jueves de catarro... Sí, Álex, así está la cosa lingüística... La culpa... !De la educación! Pues claro.
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