10.4.07

Destino y expropiación: un cuento centenario ( Sobre un libro de tiempos universitarios aparecido en casa )


En una aldea de Toledo, en el siglo XIV, un pastor reclamó al señor una parte del beneficio en leche del rebaño que dignamente cuidaba. El señor, que comprendió la trascendencia de consentir esa demanda, lo calló bajo la amenaza de relevarle del pastoreo y enviarlo a las cuadras para retirar las heces del ganado. El pastor murió antes de poder cumplido alguno de sus muy legítimos deseos. El amo haría lo propio viendo satisfechos siempre, en grado sumo, los propios. El destino daría la razón, siglos después, al pastor. El destino, que es un bicho cabrón, da y quita bajo criterios de tan arcano proceder que no es posible razonar un renglón de sus caprichos. El destino, juez firme, juez lento, no consiente casi nunca que los actores vean el desenlace del drama, pero luego los espectadores contemplamos cómo ocurre.

RY COODER : My name is Buddy




Ry Cooder lleva 40 años en la cátedra del folk americano: no le importa que provenga de Cuba, donde propició Buenavista Social Club, o de Mali, en donde se alió con el guitarrista Alí Farka Touré. Interesado en hurgar allá donde nadie hurga, sus discos son prodigiosos prontuarios de blues, folk y country. Yo recuerdo la pegajosa banda sonora de París-Texas martilleando mi cabeza durante un viaje en coche a Priego de Córdoba: los leves promontorios que anuncian la Subbética cordobesa parecían esos paisajes a los que nos tiene acostumbrados el cine americano con praderas infinitas y montañas que parecen que te observan desde una distancia casi ofensiva. Su último disco se llama My name is Buddy y lo acabo de terminar de escuchar entero. La curiosidad es que la prensa traiga hoy una entrevista muy jugosa al guitarrista. Curiosidad. Casualidad. Viene a decir Ry Cooder que "la música de hoy suena falsa porque nos hemos dejado arrebatar la memoria". En el mismo hilo político-social, de concienciado de las causas del proletariado, de adalid de la prosa de la clase obrera norteamericana, añade que la música actual "resulta idéntica, plastificada, artificiosa ".
La suya, de la que cuando escribo estoy bien empapado, acude a tiempos antiguos, gruñidos de granja y sonidos del viento: música popular, talentosa, de apariencia sencilla, pero jugosa, divertida, objeto de un tratamiento con aromas tan variados, de tan alejadas influencias, que hay momentos ( One cat, one vote, one beer ) en los que parece que estamos oyendo a un Tom Waits rebajado de tensión, con la voz menos ahogada en el infierno.
El Buddy del título es un gato: uno que atraviesa Estados Unidos tras el crack del 29 ( leo, El Mundo, martes 10 de Abril de 2.007 ). No aprecio, como el entrevistador privilegiado, olores a Las uvas de la ira, o los hay, y yo ando con mis alergias fuera de esa sensibilidad precisa para sutilezas tales. Lo que sí aprecio ( de lo que sí disfruto ) es de un recorrido poético hermoso ( las letras merecen la letra y cuentan historias de Hank Williams, el trovador folk por antonomasia con Woody Guthrie o Pete Seeger, honrado por Springsteen no hace mucho y miembro de esta banda, o reminiscencias de tiempos en los que la vida sucedía en las calles, en lo rural, lejos de la ciudad y de sus contaminados ruidos ).
Disco para escuchar desprejuiciadamente, apreciando las sonadas mexicanas, los ritmos fronterizos, el bluegrass respetuoso o el jazz y los ribetes más rockeros ( siempre suaves, no hay aquí estridencias ) en la línea de un Bob Dylan de reciente vena artística.
Los músicos que le acompañan en la travesía son formidables: Paddy Moloney, de The Chieftains, Flaco Jiménez, Van Dyke Parks, Roland White y Pete y Mike Seeger, además de su hijo Joachim. Todos contribuyen soberbiamente a crear ese ambiente mestizo, en el limbo de los conceptos musicales preestablecidos, ésos que Ry Cooder no contempla como propios y que constantemente trastoca para crear un universo sonoro particular, único.
La presentación del Cd es de lujo, libreto con la historia del gato de la portada, Buddy, el viajero, incluída así como notas sobre cada uno de los 17 temas.




( Foto de Ry Cooder: El Mundo )

5 novedades en DVD

INFILTRADOS


Nueva revisión del cine mafioso de la mano de su exégeta de cabecera, un Scorsese interesado en ser coherente en la línea argumental y no dar rienda suelta a su desenfreno amatorio hacia el gremio que radiografía. La liturgia de la violencia aquí exhibida no es tremendista como en otros films del maestro ( Uno de los nuestros, pongo por caso ).
La musculatura fonética de un Jack Nicholson en purísimo estado de gracia en un papel hecho a su viril medida justifica el visionado de esta película que suscitó, una vez multipremiada, Oscars incluidas, la conversación de barra de bar de cinéfilos sobre merecimientos reales de una cinta estupenda, aunque no la obra maestra esperada. El DVD posee una exquisita edición doble y, ah noticia, es posible encontrarlo en Blu-ray y HD.DVD para disfrute de los nuevos gourmets de los cacharritos de alta tecnología.

ERAGON


Aquí es donde Eragon va a dar el superpelotazo de su explotación comercial. No la sala grande, el templo del cine, sino el salón-comedor, la salita de invitados o incluso el dormitorio con lcd pequeñito y dvd debajo. Su falta de pretensiones no es óbice para echar un rato divertido, en casa, pongamos un sábado por la tarde. Y si en mitad de los vuelos místicos y épicos de la dragona uno da una cabezada, bien dada estará. Sueños en mil y pico líneas. Sueños en Blu-Ray. Sueños en dolby-surround.

CASINO ROYALE


Si en cine ya barrió, este Bond en disco será la bomba. Y es que es el mejor espía de su Majestad de la Historia. Daniel CRaig ha sido un descubrimiento, aunque haya quien ( claro está ) le ponga su miguita de repulsa. Las pantallas de plasma del siglo XXI van a hacer plum plum con plam plam en el postre cuando este galán musculado y culto alumbre proezas en casinos de la Europa del Este y en camas de burguesas aburridísimas con ganas de carne sajona entre sus muslos. Muy bruto me ha quedado, pero ése es el espíritu de la serie, de la franquicia y de la mitología levantada alrededor de este personaje tan popular.
Su metraje excesivo, 144 minutos, promete ocio palomitero en el butacón preferido, el de orejas. El home cinema de marca amortizado en cada ráfaga de testosterona.

EL PERFUME

No es redondo: que más quisiera, pero tampoco hay lagunas excesivamente inconvenientes. El perfume se deja ver y da a quien no tuvo la valentía enorme de acudir a la sala grande un entretenimiento garantizado, sobrio, que no entusiasma ni ofende, aunque el olvido, ese dios justiciero y plenipotenciario, la arrumbe más tarde al sótano de los placeres inútiles.
La versión en DVD es estupenda. Hay un making of de 14 minutos que da la idea de cómo es un rodaje en un film de estos presupuestos ya tan holgados.


SALVADOR (PUIG ANTICH )


Golosina de coleccionista, DVD de campanillas. Le falta una noche en la Riviera francesa con un Aston Martin en la puerta y go-go's de softcore capitalista en la puerta de la suite, champán por cuenta de la casa. Por lo demás, dejemos las frivolidades, hay una edición cuidada al detalle. Escenas en el original de la época ( 8 mm. ), escenas eliminadas, tomas falsas, videoclips, entrevistas, audiocometarios del esforzado director Huerga y el inevitable making of ( ¿ Por qué acudir al inglés, que al final y al cabo me da a mí y a los míos de comer desde hace ya unos añitos, si tenemos soluciones semánticas domésticos válidas ? ).
La historia de Antich Puig, el último ajusticiado de España por causas políticas y con el vil garrote vil, se constituye como un ejercicio catártico, necesario, escorado al thriller, pero didáctica y honesta a más no poder.

9.4.07

DIARIO DE UN ESCÁNDALO: Nuevas crónicas vampíricas







Esta crónica vampírica moderna, radicada en un Londres aséptico, obvia el componente gótico al uso y el romanticismo de libro, pero retrata las mismas patologías: lo que es radicalmente distinto es el vestido con el que el mal se nos presenta. Aquí se da a plena luz y no se precisa el concurso de una sola gota de alimenticia sangre. La materia objeto de succión es la personalidad entera y la ejerce una profesora a punto de retirarse, inofensiva en apariencia, culta y crudamente ácida en las observaciones que registra en sus diarios, sobre otra profesora recién adscrita a un claustro, mona, joven y, en principio, fácilmente inducible al placer absoluto de la manipulación.
Diario de un escándalo progresa lenta pero afianzadamente sobre unas presupuestos delicados que, en otras manos, con otras miras, hubiese podido engendrar un vulgar telefilm de factura chillona con abundantes evidencias de reality show en su descarnado metraje.
Acudiendo a un prontuario frívolo sobre la educación en este siglo XXI, podemos decir que la película es un reflejo de la ligera moralidad que nos inunda: de cómo los instintos son los motores de nuestros actos, aunque en este caso la joven idealista y bobalicona ( Cate Blanchett ) nunca nos parezca mala del todo, a pesar de haber contribuido con su anuencia a que un joven quinceañero se la trajine con repetida insistencia en un ardoroso aquí te pillo-aquí te mato.
El chantaje sentimental que la profesora vieja ejerce sobre la nueva conduce todo el interés del film: la perturbada soledad de la profesora levemente lesbiana que se excita con la posibilidad de esclavizar la voluntad de su chantajeada posibilita un avance ágil de la historia, nada melodramático, lastrado tal vez por una interesante pero al final muy pesada voz en off de la narradora omnímoda de la trama, la vampiresa, el demiurgo feliz de la tragedia que su perversión ha creado. La magistral Judi Dench recrea con pasmosa naturalidad un personaje odioso, ambiguo, malvado por naturaleza, sorprendido en la cuesta final de su vida con el himen intacto y la mala leche acunada en esa mirada homicida que arrastra durante buena parte del film.
La intensidad del drama psicológico abierto no decae en ningún momento: suscita discusiones de amplio calado social como la relación sexual con menores o la sórdida anuencia de quienes por uno u otro motivo sacan partido de esta disfunción.
La escasos escrúpulos de la profesora joven a la hora de dejarse trajinar por el muchacho no son menos escandalosos que la permisividad interesada de la profesora al tanto del desmán, que juega sus cartas con premeditación, consciente siempre de que el juego está escrito por ella y ella establece las reglas, los actantes y hasta la duración. Hay una escena particularmente significativa: Bárbara, así se llama el personaje que interpreta gloriosamente, ya hemos dicho, Judi Dench, se sienta en la escalera de la casa inevitablemente inglesa en donde la tragedia ha incorporado a la madre del alumno recién pervertido: ésta acude para darle una paliza a la profesora inductora. El espectáculo es sublime a los ojos de quien ha caligrafiado todas las letras de la obra.
Se pierden estas notables evidencias de buen cine y de estupenda historia cuando la película anuncia su retorcido final, su renuncia a ser sincera consigo misma, porque lo que nos da, en pago a más de una hora de atractivos argumentos, es un final resultón, donde todo se deja conducir hacia la mansedumbre del perdón y donde todos los personajes recobran, a beneficio de butaca, la tranquilidad, la paz interior desde la que comenzaron.

Al final nos queda el retrato gris de una mujer oscura, pérfida en su soledad inaceptada o quizá lo verdaderamente remarcable es la facilidad con la que despojamos los delitos más cercanos de importancia si en la indiferencia adquirimos algún beneficio, un sillón cómodo desde donde contemplar las ruinas de la moral, los devastados silencios de una sociedad excesivamente escorada al tremendismo. Y también otro retrato igual de deprimente: el de la familia disfuncional ( nada que envidiar a los psicotrónicos integrantes de la furgoneta de Pequeña Miss Sunshine ) de Sheba, la profesora joven, de la que podría construirse, con el debido refinamiento dramático, un más que sólido guión de puyas y júbilos burgueses aparentes al ritmo sabrosón de un calypso después de almorzar hamgurguesas con rosado.





La vida está en otra parte


8.4.07

Make my day

The Scarlett Johansson photo show



Capricho, arrebato ( 4.48 a.m. )

Ladies and gentlemen... Sir Donald the Duck



El Pato Donald... en directo
( cuaks included )

( Fin del post )

It's a little bit funny....



Un antológico montaje de la canción de Elton John donde se da un repaso escrupuloso a su fondo de armario; no se pierda en lector en dobles lenguajes, aunque todos los posibles dobles lenguajes están aquí asimilados y sobreentendidos. A destacar la versión de Pato Donald. Imprescindible en la música favorita de este escribiente.

YOUR SONG

It's a little bit funny this feeling inside I'm not one of those who can easily hide I don't have much money but boy if I did I'd buy a big house where we both could live If I was a sculptor, but then again, no Or a man who makes potions in a travelling show I know it's not much but it's the best I can do My gift is my song and this one's for you And you can tell everybody this is your song It may be quite simple but now that it's done I hope you don't mind I hope you don't mind that I put down in words How wonderful life is while you're in the world I sat on the roof and kicked off the moss Well a few of the verses well they've got me quite cross But the sun's been quite kind while I wrote this song It's for people like you that keep it turned on So excuse me forgetting but these things I do You see I've forgotten if they're green or they're blue Anyway the thing is what I really mean Yours are the sweetest eyes I've ever seen

Your song en Las Vegas



Coreografía acuática en las fuentes que presiden el frontispicio del Bellagio, en Las Vegas.
En mi pueblo no hay extravagancias de esta belleza. La concejalía de Cultura y la de Urbanismo nunca tienen estas coincidencias en materia estética.

Seis aforismos

  Los espejos   Al mirarse en los espejos hay que precaverse. Duplican lo que no entendemos. A pesar de la luz, exhiben sin pudor nuestro le...