8.4.07

Rapsodia Bohemia








Is this the real life?
Is this just fantasy?
Caught in a landslide
No escape from reality
Open your eyes
Look up to the skies and see
I'm just a poor boy, I need no sympathy
Because I'm easy come, easy go
A little high, little low
Anyway the wind blows, doesn't really matter to me, to me

Mama, just killed a man
Put a gun against his head
Pulled my trigger, now he's dead
Mama, life had just begun
But now I've gone and thrown it all away
Mama, ooo
Didn't mean to make you cry
If I'm not back again this time tomorrow
Carry on, carry on, as if nothing really matters

Too late, my time has come
Sends shivers down my spine
Body's aching all the time
Goodbye everybody - I've got to go
Gotta leave you all behind and face the truth
Mama, ooo - (anyway the wind blows)
I don't want to die
I sometimes wish I'd never been born at all

I see a little silhouetto of a man
Scaramouch, scaramouch will you do the fandango
Thunderbolt and lightning - very very frightening me
Gallileo, Gallileo,
Gallileo, Gallileo,
Gallileo Figaro - magnifico

But I'm just a poor boy and nobody loves me
He's just a poor boy from a poor family
Spare him his life from this monstrosity
Easy come easy go - will you let me go
Bismillah! No - we will not let you go - let him go
Bismillah! We will not let you go - let him go
Bismillah! We will not let you go - let me go
Will not let you go - let me go (never)
Never let you go - let me go
Never let me go - ooo
No, no, no, no, no, no, no -
Oh mama mia, mama mia, mama mia let me go
Beelzebub has a devil put aside for me
for me
for me

So you think you can stone me and spit in my eye
So you think you can love me and leave me to die
Oh baby - can't do this to me baby
Just gotta get out - just gotta get right outta here

Ooh yeah, ooh yeah
Nothing really matters
Anyone can see
Nothing really matters - nothing really matters to me

Anyway the wind blows...






Es esto vida real o es solo fantasía? Atrapado bajo un alud, no hay escape de la realidad Abre tus ojos Mira los cielos y ve Soy solo un pobre muchacho, no necesito compasión Porque fácilmente vengo, fácilmente me voy Un poco más alto, un poco más bajo Sople a donde sople el viento, nada me importa en realidad
Mamá, solo maté a un hombre Puse un arma contra su cabeza Presioné mi gatillo, ahora él está muerto Mamá, la vida ha comenzado Ahora me he ido y desperdicie todo Mamá, ooo No quise hacerte llorar Si no estoy de regreso mañana a esta hora Continúa viviendo como si nada importara realmente
Es tarde, mi tiempo se ha terminado Siento escalofríos bajando por mi espalda Mi cuerpo me duele todo el tiempo Adiós a todos, me tengo que ir Debo dejar todo atrás y enfrentar la verdad Mamma, oh, no quiero morir A veces deseo nunca haber nacido
Veo la pequeña silueta de un hombre Scaramouch, sacarmouch, ¿harás el escándalo? Rayos y relámpagos, asustándome mucho, mucho Galileo, GalileoGalileo, Galileo Galileo Fígaro - magnífico
Pero soy solo un pobre muchacho y nadie me ama Él es solo un pobre muchacho de una pobre familia Apiádense de él y de la monstruosidad de su vida Fácil viene fácil va - ¿me dejarás ir? Bismillah! No - no te dejaremos ir - dejarlo irBismillah! no te dejaremos ir - dejarlo ir Bismillah! No - no te dejaremos ir - dejarme irNo te dejaremos ir - dejarme ir (nunca) Nunca dejarte ir - dejarme irNunca dejarme ir No, no, no, no, no, no, no -Oh ,madre mía, madre mía, madre mía déjame ir Belcebú tiene un diablo apartado para mi Para mi Para mi
Piensas que puedes apedrearme y escupirme en la cara Piensas que puedes amarme y dejarme para morir Oh nena - no puedes hacerme esto nena Simplemente tengo que salir - solo tengo que salir de aquí
Ooh si, ooh si Nada realmente importa Nadie puede ver Nada realmente importa - Nada realmente me importa Sople a donde sople el viento...




me lo debía

LA COSECHA : La cólera de Dios


Hay como una arqueología del apocalipsis, ganas de confinar el caos y los enigmas de naturaleza bíblica en tramas noveladas, aptas para un consumo comercial inmediato. Como si la Teología pudiese ser reducida a distraimiento de suplemento dominical. Los efectos colaterales del tsunami Dan Brown dan frugales fenómenos mediáticos que apelan al sobresalto religioso, a la remota y revolucionaria posibilidad de subvertir el andamiaje mitológico o metafórico del cristianismo y convertirlo en un apaño maestro, en un engaño prolongado durante dos milagrosos milenios.
Basta acudir al estante de novedades de cualquier librería para entender el alcance monstruoso de esta moda que ya parece una epidemia. La cosecha se afilia a esta antología del disparate ecuménico y confirma la idea de que el espectador poco exigente - el de pronto contento - va a salir alegre y ufano, convencido de que sus naturales inquietudes sobrenaturales han tenido un soporte audiovisual mesiánico, mayestático, sobrecogedor e incontestable. Plagas bíblicas, milagros, anticristos y bastardías varias de Nuestro Señor Jesucristo arrebatan al creyente formal y distraen a quien únicamente busca distracción. A todos los demás, a quienes, crean o no, les satisface un cuidado de las formas y un sustento dramático competente las películas como La cosecha le traen al fresco. Se le abrirán un poco más los ojos en las obligadas escenas de lujo infográfico ( aquí las hay, no cabe duda ) y se romperá en bostezos cuando el director ocupe el metraje intermedio con diálogos gilipollescos y justificaciones pseudocientíficas. La delgada línea entre la fe y la superstición proviene de la maestría en el manejo de un ordenador con una potenta tarjeta gráfica.
Frívola, a mitad entre el thriller bíblico y el docudrama apocalíptico, el film prescinde de todo interés literario y hace recaer su posible interés ( no se lo arrebatemos tan pronto ) en la pericia de la posproducción, faltaría más. Esta fantasía de holgado presupuesto se adhiere a un género potencialmente nocivo: el thriller apocalíptico, el suspense con mística especulativa. Temo lo peor: temo que cundan estas incursiones en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, libros fantásticos, en el sentido literal del término, pero indicadores, en última instancia, del poco arrojo imaginativo de los nuevos guionistas del cine, que huyen del riesgo como si se tratara de una nube de langostas y se abrazan, impúdicamente, a este filón inagotable y, para asombro de los productores, golosísimo para el espectador fácilmente impresionable. Sólo es cuestión de esperar unas semanas y ver cómo la película se sostiene en pantalla, robándole cartel a otras propuestas menos espectaculares, pero más vitaminadas de cine, de interés, de honestidad.

6.4.07

Solo ante el peligro




Solo ante el peligro: el western que era un thriller, o viceversa. La demostración de que se puede hacer cine de acción sin el concurso de un solo tiro. Desasosiego. Claustrofobia. Obra maestra.

Malta, lúpulo, levadura, agua...


5.4.07

300: Buenos tiempos para la épica






Confinado a esporádicos arrebatos de consumo masivo Gladiator o Troya, el peplum, el cine épico de romanos o civilizaciones adyacentes ha tenido siempre vaivenes en su difusión popular, pequeñas crestas y grandes caídas, aunque cuando triunfa ( como la española cuando hacía eso que decían ) triunfa de verdad.
300 es el pelotazo de la temporada y no sólo suscita las adherencias o repulsas habituales en quienes solemos dar testimonio escrito de esta farándula que es el cine sino que despierta encendidas conversaciones de bar, incendiarias a veces, a propósito de su bondades y de sus limitaciones। En este sentido, 300 cumple con lo pretende sus muy avispados financiadores: que todo el mundo, haya leído o no algo de la cinta, haya oído o no algo sobre su contenido, acuda al cine, se deja las perras y salga con una sobredosis de carne viril, musculada y tensa, y que nadie piense que esto metiéndome en camisa de once varas o en tribulaciones filogay, que hasta en eso han querido algunos buscarle argumentos a este pedazo de película ( empecemos ya el destripamiento ) que no debe dejar de ver ningún aficionado al cine y da lo mismo que salga entusiasmado como Vikie el Vikingo o triste como Buster Keaton en su buena época।300 narra una batalla: básicamente ( con pequeñas tramas subsidiarias ) lo que cuenta es éso, la embestida salvaje de un ejército persa descomunal e invencible sobre un puñado heróico
de espartanos que en número de 300 hacen valeroso frente a esa inconsumerable desproporción numérica. La cuestión fundamental, la que hace que 300 no se parezca a ninguna otra película jamás filmada, es su carácter pionero en cierto tipo de cine que extrae de cuanto le rodea su material formal, su manera de revolucionar un arte que siempre ha estado atento a los cambios y que nunca ha prescindido de las novedades tecnológico, ya sea el sonoro como el color o el dolby o el hortero 3D. Luego compareció el lenguaje digital y entonces el cine, el séptimo de las artes, renunció a su parte del pastel y adoptó ( a beneficio del goloso público ) puntos de vista y maneras de filmar ( y sobre todo montar ) que asombrarían al espectador de los cincuenta cuando el culmen del atrevimiento en efectos especiales eran los cadáveres andrajosos de Jasón y los argonautas. Los atrevimientos visuales de 300 colman muchas exigencias y coronan a un director que ya prometía en la infravalorada ( el género gore anda de víscera caída ) Amanecer de los muertos, Zack Znyder perpetra una distracción fantástica que no pretende indagar en la Historia ni pontificar sobre ciertos valores sino novelar una serie de acontecimientos de naturaleza eminentemente épica: la batalla del paso de las Termópilas, un corredor a ras de costa, un destacamento de arrojados prohombres de abnegado espíritu y vocación de mártires y una mastodóntica representación del enemigo en forma de riada humana.El discurso del film no es plano: contiene un exacerbado tono de arenga militar de mensaje inequívocamente patriotero que encantará al reservista yankee y al espectador cómplice de toda la iconografía nacionalista al uso, pero también se pueden extraer lecturas de una ideología menos escorada al fascismo primitivo y crudo que parece derivarse del film y que muchos críticos entonan como carácter irrenunciable de la propuesta de Snyder. Me refiero a la adictiva puesta en escena, a su enfebrecida concatenación de escenas de un vigor fuera de lo común. Si miramos la película como mero entretenimiento ( sin atender a su poso cultural, sin mirar su fidelidad a la Historia, sin establecer innecesarios juegos de contemporaneidad ), 300 es una gozada absoluta, una brecha en el cine que viene, una especie de punto y aparte para que los núcleos duros de producción en Hollywood sepan a qué atenerse y, en adelante, no escatimen un dólar en la facturación de films de esta naturaleza donde se conjugan espléndidamente la modernidad ( el propio cómic de Frank Miller ) y cierto regusto pulp, tributo honesto a toda la literatura de serie B y a la rendida bibliografía gráfica en la que Miller buceó para perfilar su historia de espartanos y persas, de Leónidas ( un estupendo George Butler ) y Jerjes ( un amanerado Rodrigo Santero )Quien desee ahondar en otros aspectos, tiene material en el que perderse.
300 condesciende a forjar un género nuevo cuyo nombre no sabríamos aquí presentar. Como si dijésemos un barroquismo digital apoyado no sólo en una plasticidad hipnótica sino en un muy sólido guión ( cuando el argumento parece dar tan poco ) que tiene incluso una voz en off magnífica, literaria, cautivadora, que parece recitar el decurso heroico de los valientes defensores de Esparta frente a las hordas bárbaras que pretenden invadirla.A la luz del hoy, 300 adquiere una significación relevante, ya hemos dicho. Puede uno considerar que los espartanos son los valedores de lo que después se ha venido en llamar Occidente o Europa y que Jerjes y sus persas a lomos de elefantes, rinocerontes y otros bestiarios mitológicos representa la intromisión del Otro, del enemigo, de quien viene de afuera y pretende so pena de negarnos el futuro imponernos su presente. Todo eso está muy bien. Hay que consentir que el cine suscite éste y diálogos parecidos, pero también está la gracia incomparable del cine como Entretenimiento y entonces 300 es una obra de arte, una obra de arte escrita a comienzos del siglo XXI. Igual el arte, como el lenguaje humano, se adapta a los tiempos y se abastece de sus signos para reformar su ideario y afrontar con cierta solvencia y con posibilidades de éxito el porvenir.La coreografía de los combates es de una belleza absoluta y este escribiente no es amigo de peleas en pantalla y nunca ha disfrutado de escena con minutaje abundante donde se dan de mamporros unos y otros. Aquí, por una vez, todo se somete al dictado mayúsculo de un guión que uno cree del todo, careciendo de importancia que lo contado se reconozca como verídico o entendamos que lo único que pretende Snyder es adaptar al cine ( y vaya adaptación ) el cómic de Millar, que a su vez adapta al arte gráfico una episodio de la historia que Herodoto recoge en su Libro VII de Historia Helénica. Y entonces Grecia era el Mundo. 300 carece de pudor: no precisa de blandengues concesiones a la ortodoxia. Hay sangre ( que danza en el aire como si ejecutase una coreografía al ritmo de las lanzas ) y hay un sentido rudimentario de la violencia que no tiene nada que ver con conceptos de violencia que hemos venido adquiriendo, casi sin querer, por puro espíritu cinéfilo, por mano de Tarantino, Boorman o Stone. Ésta es diferente: se granjea nuestra anuencia con tan sólo investigar en la naturaleza mitológico de su trama. No tiene sentido buscar compromisos éticos sobre la necedad de la violencia y todo eso tan sensato y de tan buen ver en estos tiempos de corrección política ( aparente, claro ) cuando lo que nos han plantado en pantalla es una lectura ( una más ) de un episodio clásico que se leía en los textos de latín cuando yo estudiaba B.U.P.

En fin :Apabullante ópera épica, minuciosa en el detalle, rica en lecturas, impactante a nivel meramente visual: pasará a la Historia del Cine por abrir un mercado nuevo, una forma distinta de entender el entretenimiento en el siglo XXI। Y se admite que este escribiente está prendado y que entran en sus consideraciones las hipérboles previsibles porque así lo dicta la emoción que inevitablemente le embarga


Página didáctica del film ( Fernando Lillo )

4.4.07

TRASTORNO : Madres aceleradas





Reventona de tópicos, preñada de lugares comunes, nunca mejor dicho pues la película va de embarazos psicodélicos y maldades maternales elevadas al paroxismo y a la locura, Trastorno establece un muy corto diálogo con el espectador, que va siempre por delante y conoce, en todo momento, los vericuetos por donde va a ir la trama y la forma en que el director se desembrolla para que, al final, todo sea bonito y salga uno del cine con cara de haber pasado un rato bueno. Y no es que éste sea malo de condena. Podía haber sido peor, por supuesto. Hay un plantel decente de actrices que aquí la pifian con nota alta. Ingrid Rubio no cuela como maníaca homicida y Najwa Nimri está como ida, desatendiendo todo rigor en la caracterización de un personaje que podía haber dado algo más de sí.. Su historia de embarazos intercambiables no es casi nunca creíble. Y el guión, temo ser excesivamente pesado pero creo que me asisten todas las razones del mundo, es el pilar fundamental de un cineasta cuando no se es un genio ( los ha habido y han prescindido soberanamente de una trama para hacer productos imperecederos: ponga el lector nombres. Yo doy a Kubrick, a Eisenstein, a Tarkosvky, por citar casos lejanos en modelos y culturas ).Es inevitable traer a la memoria La mano que mece la cuna porque los argumentos parten de presupuestos parecidos, pero la cinta de Curtis Hanson, no siendo ni mucho menos maestra, convence por la sobriedad de los actores y la lenta y casi artesana concatenación de acontecimientos que van conduciendo al espectador al desenlace final.

Trastorno se malea bien temprano: desbarata toda posibilidad de interés cuando los convencionalismos narrativos se suceden sin rubor alguno. Los abundantes cliches de la cinta suscitan aburrimiento porque, como suele suceder, esta es la película que, sin verla, ya hemos visto muchas veces. Tiene ecos de Qué fue de Baby Jane ( sobre todo en el tramo final ) y esa mediocridad perdonable de capítulo de telenovela bien hecha ( que supongo que habrá ) por lo que Trastorno tiene su público, pero no es un público cinéfilo, que gusta de ser sorprendido y que ha visto ya tanto cine que se las ve venir incluso con los ojos tapados. Carente de inspiración, lastrada por un guión simple, el film contribuye el escaso palmarés creativo de nuestro cine en el thriller, aunque ya vamos tomando vuelo con directores tan solventes como Jaume Balagueró, Enrique Urbizu o Paco Plaza.

1.4.07

DESCUBRIENDO A LOS ROBINSONS : Disney en horas bajas




Walt Disney necesita reverdecer su prestigio, perdido ( en parte ) por los méritos de Pixar ( John Lasseter a la cabeza ) y la factoría Dreamworks ( con Steven Spielberg a los mandos ). No va a ser ésta la cinta que regurgite la fama fugada, pero da un rato entretenido ( de eso se trata ) y contentará a quienes asisten al cine para disfrutar con hora y media de evasión honesta. Descubriendo a los Robinsons viene a ser un manual de autoayuda camuflado de largometraje de animación. Como si Paulo Coelho ( ese malabarista de los solucionarios sentimentales, ese gurú impostado que vende como galletas de coco sus prontuarios para necesitados ) hubiese metido el dedo en el guión y aportase su muy particular visión de la sentimentalidad humana.

Gusta ( y mucho ) por partes : está muy lograda y se ve con golosa delectación en un primer momento, cuando se plantea el nudo de la trama, esto es, el niño huérfano que quiere una familia y termina en el futuro descubriendo a los Robinsons, una familia excéntrica, convulsa, sobrevitaminada de esteroides esterales o, si se quiere, sencillamente escrito, loca de atar. La película se ve sin desagrado, no cansa, produce ( todo sea dicho ) cierta sensación de deja vu, como si todo ya lo hubiésemos visto en otras películas de adultos, pero aquí la Disney pone su visión correcta de la familia, que es la que siempre le ha dado los cuartos, y produce un film correcto, sin más, que no pasará a la historia de la firma y tampoco a la memoria del espectador. Niños incluídos. Además, finiquitando, se enrevesa todo mucho, se espesa. El tiempo, juez severo, la colocará en su lugar, en su anaquel de productos de alquiler fácil de videoclub de barrio en esas tardes empalagosas de calor que ya van principiando el verano.


( También tuvimos ración de espanto y fuga cuando unos desaprensivos, dejemos ahí el adjetivo, prendieron fuego a un lateral del cine y tuvimos que salir, faltando sólo los créditos finales, del local a la carrera, como quien dice. Mis hijos ( espectadores atónitos de la gamberrada ) recordarán que hay películas buenas, mediocres y malas, pero que ninguna merece la combustión cual Fahrenheit 451 fílmico )

EL BUEN ALEMÁN: Don't play it again, Sam




Esta impostura que se acoje al blanco y negro y tributa un homenaje aparentemente cinéfilo a la inmortal Casablanca es, en el fondo, un fallido intento de reverdecer el espíritu vintage de la época, sus texturas brumosas, el logo de la Warner descromatizado y el aire entre lo nostálgico y lo filantrópico ( amor al cine, se puede entender ) de la obra de Soderbergh. Lo que llega más tarde de este El buen alemán es una pesada historia de espionaje, en el que no hay buenos ni malos sino personajes alojados en un tiempo extraño, de construcciones morales reventadas por la guerra y un empeño multinacional por reedificar lo que devastó la barbarie que ellos mismos forjaron.La supervivencia, el estraperlo de los sentimientos, la dura batalla de la guerra fría recién inventada, generan un guión espeso y poco asequible para el espectador, que termina levemente interesado ( cómo no ) pero lastimosamente atribulado por la congoja de este guignol de trazas políticas que acude a los patrones del género ( el romance, las mentiras, los diálogos trabajados ) y los acelera al runrún de estos tiempos de ahora de modo que la impresión es francamente tristona. Sale uno como deprimido del cine, sin haber asistido a nada concreto. En todo caso, a una pragmática evidencia del instinto del hombre por acomodarse a las inconveniencias de su propia locura. De ritmo cansino y lastrado por un cúmulo en ocasiones improcedente de pequeñas tramas laterales poco relevantes, la película cuida mucho más la forma que el fondo. Suele ser norma de este director y todavía no ha hecho película en donde sea el argumento el que conduzca las imágenes y no al reves.El recurso de intercalar escenas documentales en la trama la hace un poco más soportable así como el esfuerzo actoral de un casting comprometido, pero George Clooney está sobredimensionado en su papel, hace lo que no debería ( pudiendo evitarlo como suponemos sabe ), esto es, sobreactuar, conferir a su rol una evidencia de dramatismo, de falsedad. No le ocurre esto a CAte Blanchett, cada día más clásica.

Seis aforismos

  Los espejos   Al mirarse en los espejos hay que precaverse. Duplican lo que no entendemos. A pesar de la luz, exhiben sin pudor nuestro le...