20.3.07
James Dean tiraba piedras
Fue en ese cine te acuerdas en una mañana
Quieres helado de fresao prefieres que te pida ya el café cuéntame como te encuentras aunque se que me responderás muy bien
19.3.07
BOSQUE DE SOMBRAS : Peckinpah cantábrico


e Jorge Sánchez-Cabezudo en su primorosa La noche de los girasoles, ya criticada en estas páginas.Este retrato abrupto y seco sobre la violencia y la incomunicación acaba por defenestrar sus innegables aciertos con un final también abrupto y seco en donde no sabemos más y ( puestos a estar fascinados por la trama ) bien que lo querríamos. Esa falta de información no contribuye a que la reseña sea más golosa en adjetivos hermosos y se adhiera ( sin disimulos ) a ese lamentable inventario de películas estupendas ( algunas casi obras maestras ) que se mueren por alguna hemorragia revisable, por algún fallo en la tornillería que hace que el edificio se venga abajo justo en el momento en que más estábamos disfrutando de su escalada. PEQUEÑA MISS SUNSHINE :Viva la familia unida


Pequeña Miss Sunshine es una road-movie antológica, alegremente ácida, corrosiva en su forma sencilla de mostrar las enfermedad
es de una sociedad, la americana, demasiado entregada a satisfacer placeres de forma inmediata y convertirlo todo en fast-food, en producto de consumo rápido, sea una hamburguesa, sea un libro, sea una película. 
18.3.07
EL DESVÍO : Serie B mayúscula / Cine negro clásico

Esta road-movie ( el término no estaba todavía explotado ) se grabó en el asombroso espacio de seis días y costó la aún más asombrosa cifra de 20.00o dólares. Hay carreteras perdidas, estampas sombrías de esa América profunda tan cómplice en la iconografía del cine negro, sórdidas habitaciones de motel, mujeres de vivir dudoso y hasta expresionismo alemán traido a los EE.UU por una caterva formidable de directores que vieron en Hollywood un vehículo para agrandar su arte y hacer Historia ( Lang, Sirk, Wilder o este Edgar G. Ulmer, de fama menor ).
No es que el guión sea formidable. No hay un elenco en estado de gracia, como suele decirse. La razón por la que esta película engrosa la nómina de clásicos es su genuina condición de rareza, su habilidad para hacer una gema del cine con mimbres tan frágiles ( el dinero, el plantel anónimo de actores, el guión de serie B ) a la par que otro film de condicionamientos parecidos como So dark the night de Joseph H. Lewis.
Flashbacks, voces en off y una maestría absoluta en el tratamiento del paisaje abrupto hacen de Detour una obra convulsa, abierta a muchas lecturas. La más evidente, su hermosura, su manera de contar una historia ( todo pasa por el tamiz de los ojos de Robert, el protagonista, el pianista que va en busca de su novia y se tropieza, en el camino, con un asesinato que no ha cometido y una mujer fatal, otra, que le chantajea ). Tom Neal, el actor que le da vida, toma en la vida real las riendas de la serie B y del cine negro ya que fue a prisión en 1965 por matar a su tercera mujer.

El mar encabritado
Soledad Gallego-Díaz
Publicado en El País el viernes 16 de Marzo de 2.007
Cada vez que la Orquesta Nacional interpreta a Mozart y lo hace con una
partitura que haya sido publicada hace menos de 70 años, paga derechos de
alquiler por uso colectivo, no a Mozart, por supuesto, sino al editor de esa
partitura. Cada vez que hace una fotocopia de alguna de las partes
instrumentales de esa partitura, digamos los violines o los clarinetes, lo que
hasta un sordo comprende que es imprescindible para que la orquesta funcione,
vuelve a pagar por derechos de reprografía. Cada vez que se publica una nueva
edición crítica de una obra clásica, las orquestas se echan a temblar: algunos
directores quieren trabajar con esas partituras (que quizás han modificado
algunas notas del total de la obra) y eso supone pagar, no por su compra (que
las editoriales no permiten) sino por su alquiler, una y otra vez, cada vez que
la orquesta actúe. Y por supuesto, si el concierto va a ser retransmitido por
radio o por televisión, hay que volver a pagar otra vez, otra cantidad, por uso
público. También hay que pagar si en el programa de mano se les ocurre
reproducir el texto de algunas de las partes cantadas de una obra, si se ha
sacado de un libro publicado, igualmente, hace menos de 70 años.
Hace relativamente poco a un Instituto Cervantes en un lejano
país se le ocurrió digitalizar El Quijote y colgarlo de su página web, con tan
mala fortuna que eligió una edición que tenía menos de 70 años. La reclamación
de derechos fue tal que tuvo que retirar el texto a toda velocidad. Es posible
que la lectura de El Quijote en público con motivo del Día del Libro sea un
delito: depende de la edición que se haya elegido. Habría que investigarlo.
De momento, lo que está claro es que a partir de ahora va a ser delito que
las bibliotecas públicas presten libros gratuitamente, sin pagar un canon a sus
autores. Se suponía que la no existencia de un ánimo de lucro, su papel en la
promoción de la lectura, su función como difusores y conservadores de la obra de
esos autores, justificaba que el préstamo de libros no se sometiera a la
omnipresente Ley de la Propiedad Intelectual. Vana suposición. Se diría que la
ofensiva neoliberal contra todo lo que es público ha alcanzado su propia
caricatura. Como escribió alguien recientemente en uno de los centenares de
blogs que han surgido en contra de esa iniciativa: si todo es privado, reclamo
el uso de mi nombre y me niego a que Hacienda lo escriba en el sobre en que me
manda cartas.
Justo es decir que la culpa de lo que va a ocurrir con las
bibliotecas públicas no es del Ministerio de Cultura, que defendió hasta el
final su negativa a imponer ese gravamen, sino del Tribunal de Justicia de la
Unión Europea, gran defensor de los derechos de autor y de reproducción.
Que
lo haya decidido así el Tribunal europeo sólo quiere decir que existe una
directiva de la Comisión, la 92/100, que impone ese canon. Es ahí, en Bruselas,
donde los ciudadanos de toda Europa deberíamos protestar contra esa mezquina
interpretación de la propiedad intelectual. ¿Acaso los libros de las bibliotecas
no han sido comprados y pagados? ¿Qué es lo que van a perder realmente los
autores? ¿no serán en realidad las sociedades gestoras de los derechos las que
están actuando como codiciosos recaudadores? ¿Empezarán a pedir pronto que los
ciudadanos que tenemos libros en casa paguemos un canon ante la evidencia de que
también los prestamos? ¿Qué les parece aumentar el precio de los libros un euro
para que la Sociedad General de Autores y CEDRO (Centro Español de Derechos
Reprográficos) cobren por adelantado el riesgo de que se vaya a prestar a un
amigo o vecino?
La ministra de Cultura ha dicho que no serán los usuarios
quienes paguen el canon por el préstamo. Está bien. Lo pagarán los presupuestos
de las bibliotecas: ¿será un gran éxito para los autores conseguir que haya
menos dinero para comprar nuevos libros? Al parecer hay muchos escritores que no
quieren que las bibliotecas les paguen por el préstamo de sus libros. Quizás se
pueda elaborar la lista de quienes renuncian a ese derecho y limitar las compras
de las bibliotecas públicas a los autores que se inscriban en ella. Una última
cuestión, ¿se aplica el canon a los libros prestados en bibliotecas de colegios?
Si es así debería crearse inmediatamente otro canon para dar un euro a cada niño
que consiga leer el Viaje a la Alcarria. Qué menos.
Vínculo: Richard Stallman y la apoteosis de la ciencia-ficción en materia intelectual.
Propaganda
Goebbels era un genio de la propaganda. Su particular forma de
hacer política tiene mucho que ver con las teorías de P.
Quentin. He aquí su doctrinario. Trate el amable lector de aplicar
estos principios a la actualidad política, nacional o foránea, da lo mismo.
Ponga nombres. Diga siglas. Busque en esta madeja de preceptos los que más se
adaptan a los principios ideológicos de algunos de los partidos políticos que
nos gobierna. Al hilo de la prensa, advierta también la rabiosa actualidad que
conllevan.
Principio de simplificación y del enemigo único Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan".
Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
Principio de la vulgarización. "Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar".
Principio de orquestación. "La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas". De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad". Una mentira dicha cien veces es una verdad siempre demostrable.
Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones. Cuando la información apabulla, no se puede asimilar. Cuando algo incomoda, hay que fomentar la creación de un punto de atención nuevo para hacer que se olvide pronto el que verdaderamente importa.
Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias. Vuelta al rumor: cuando alguien pretende que una mentira se imponga a la realidad sólo precisa construir un vehículo de transmisión adecuado.
Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas. Cuando no hay novedades explotables, es muy fácil y da muchos réditos acudir a la Guerra Civil o a la Santa Inquisición. La literatura, el cine y hasta las comidillas de bar facilitan este regreso a las catacumbas de la Historia por mor del beneficio de los partidos.
Principio de la unanimidad. Llegar a convencer mucha gente que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad.
«La propaganda es un intento de influenciar la opinión y la conducta de la sociedad de tal forma que las personas adopten una opinión y una conducta determinadas» Bartlett
Lecturas / lectores

17.3.07
LA CAJA KOVAK: Hitchcock & Bradbury


La caja Kovak es una película trepidante, pausada cuando es preciso, embastada con discretos apuntes cinéfilos y entonada como una sinfonía macabra cuyo final ( en unas muy bien aprovechadas Cuevas del Drach ) merece pasar a la Historia del cine patrio por la sencilla razón de que no estamos, en absoluto, acostumbrados a esa tufillo a final made in Hollywood.
l entretenimiento, un meticuloso sentido de la filmación como vehículo de transmisión de contenidos amenos. Y la cinta, completa, es amena a más no poder. Se resquebraja por el artificio del guión, que da en ocasiones la impresión de estar muy forzado, aunque el guionista ( el propio Monzón junto al guionista de Alex de la Iglesia, Javier Guerricaechevarría ) engasta todos los excesos para que todo fluya mansamente, con un empaque a cine clásico estupendo. No en vano arranqué citando a Hitchcock ya que Monzón extrae de la estimable cátedra de Don Alfredo los giros y los retruécanos, los planos monumentales ( las escenas del aeropuerto, las acometidas de la cámara al vehículo que sortea las peligrosas carreteras de la costa ) y, sobre todo, la mecánica de la fascinación, esto es, la forma en que todo el film transcurre hasta su desenlace, que puede parecer ( también ) un punto forzado, pero no cabía otro salvo que entráramos en una más pura versión sci-fi, nada pertinente. Timothy Hutton, Lucía Jiménez y, sobre todo, David Kelly ( el abuelito de Charlie en su fábrica de chocolate ) están estupendos, aunque el papel de Silviia / Lucía esté desdibujada, no explicado con solvencia Si estamos aspirando a ganarnos un territorio en el thriller, no es cosa de pretender ( habida cuenta de nuestra holganza en todo lo que huela a riesgo ) colarnos ya con alfombra y fanfarria en la ciencia-ficción. Tiempo, no hay duda, habrá. Mientras a saborear películas españolas como ésta, tan gratas en lo formal, tan amenas ( insisto ).
Un comentario del director acerca de Gloomy Sunday, la canción que la cinta interpreta Billie Holiday y que fundamenta toda la trama:"Es una canción muy especial que se llamaba Gloomy Sunday y que tiene una leyenda increíble. La escribió en 1933 un húngaro, Rezsô Seress, y después se suicidó. En los años siguientes, fue una canción prohibida en las radios de los Estados Unidos y de Gran Bretaña porque decían que era una canción que inducía al suicidio. De hecho, se comprobó que muchas personas suicidadas habían escuchado la canción antes de quitarse la vida. Se trata de una canción efectivamente muy triste, con algo muy especial y misterioso en ella, que es una de las canciones más versioneadas de la historia de la música. He intentando hacer que la película tenga un tono muy parecido a la canción, es decir, oscura, inquietante, pero con un gran romanticismo soterrado".

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